Post 6: Exterogestación, ¿sabes lo que es?

18.05.21 

 

La mayor parte del desarrollo cerebral se da una vez fuera del útero, esto hace que los bebés humanos necesiten de unas condiciones lo más similares posibles para finalizar esa parte del desarrollo. 
Se tiene a creer que somos seres independientes, lo cierto es que durante los primeros años de vida dependemos totalmente de nuestras figuras de referencia y sus cuidados y, durante los primeros 9 meses de vida dependemos al 100% de la figura materna.
 
Un bebé no reúne las condiciones físicas para saltar al mundo el día de su nacimiento, ni tan solo un embarazo a término completo es sinónimo de un ser humano listo para el mundo. Un bebé humano difiere mucho a uno de otra especie (incluso a otros mamíferos).post6 No dispone de huesos resistentes, ni de capacidad de autoabastecimiento hasta alrededor de los 18 meses de edad. Para parecerse a un bebé jirafa, por ejemplo, un bebé humano necesitaría de otros 18 meses en el interior de su madre. Solo así podría nacer y salir andando. Al comparar el proceso evolutivo de los humanos con otros animales encontramos lo siguiente:
 
¿Qué significan esos 18 meses de antelación? Podemos imaginar que los bebés esperan encontrar fuera un útero externo, es lo que les ofrece su madre. Un espacio seguro donde alimentarse, descansar, encontrar calor y transporte. Los bebés aún no pueden regularse por lo que necesitan que sus cuidadores lo hagan por ellos. El adulto es quien garantiza el mantenimiento de un estado óptimo para que sus sistemas aprendan, continúen creciendo y desarrollándose con normalidad. Estresar a los bebés significa que sus energías se enfocarán en la supervivencia. Los huesos de su cabeza, por ejemplo, no se fusionan hasta alrededor de los 18 meses para permitir el gran crecimiento cerebral, lo cual se produce a partir de los componentes del cuidado, la calma, las caricias, los brazos y la lactancia. 
 
Sin embargo, la mayoría de adultos parece no estar al tanto de estas necesidades y la sociedad dibuja escenarios en los que el bebé es un ser independiente que duerme solo, se calma solo... se les trata con rudeza muchas veces en su manipulación por parte de los médicos, como si ellos no apreciasen el tacto y el cuidado. Estas experiencias en sus sistemas corporales y cerebrales determina su desarrollo neuroendocrino, inmune, neurotransmisor, respuestas al estrés y todo ello les afectará durante toda su vida. 
 
Ya sabemos que los bebés necesitan cuidados parecidos a los que tienen en el útero 9 meses, lo conocido como exterogestación e idealmente unos 18 meses después del nacimiento. Mantenerse tranquilos y reconfortados mientras sus sistemas neurobiológicos están madurando sus funciones es prioritario. Después, a partir de esos 18 meses en adelante, el desarrollo sensible de los niños se alarga hasta los 3 años, aunque su cerebro seguirá creciendo hasta aproximadamente los 6 años. El nido evolutivo se va adaptando a las necesidades de los niños a medida que se desarrollan. 
 
En comparación con otros mamíferos, un bebé humano sigue siendo un feto hasta los 18 meses, por lo que debemos proporcionar ese útero externo de cuidados, calmado, reconfortante, físicamente presente. Un niño es un sistema dinámico y su personalidad y salud se construyen socialmente por sus cuidadores durante esos primeros meses y años de vida. Comprender que una buena atención temprana asegurará su desarrollo neurobiológico y social y el florecimiento de una psique sana y única es un valor añadido a la maternidad y la paternidad.